¿Alguna vez has sentido que el suelo debajo de ti se aleja? ¿Alguna vez se ha sorprendido en una reunión a las 9 am o mientras compraba alimentos en una tienda, con ganas de vomitar? Sensación de hormigueo en los dedos, dolores de cabeza imprevistos y mareos, náuseas; son todo lo que suele experimentar cualquier persona propensa a la ansiedad. La peor parte es que estos 'episodios' repentinos te dejan aún más ansioso y nervioso que antes.
Sin embargo, puedes deshacerte de él, no es imposible. Lo que requieres es perseverancia y paciencia. Lo primero y más importante que debe hacer es darte cuenta de que entrar en pánico después de estos 'ataques' solo te causará más estrés; agravando así tu situación.
En momentos de tal ataque, siéntate y recuéstate con calma. Si te sientes socialmente incómodo durante estos episodios, no abandones la premisa, pero date un tiempo y llénate de pensamientos positivos. Si estás obsesionado con los pensamientos negativos, salta un par de veces o inhala profundamente. Involucra tu cuerpo.
Armoniza tu mente, cuerpo y alma. Una trampa importante para estas personas es que se obsesionan mucho con los pensamientos negativos. Asegúrate de no caer en la trampa. Lleva un diario y llénalo con tus pensamientos antes de acostarte por la noche. Házlo en un lugar tranquilo y silencioso.
Haz ejercicio a diario. Esto ayuda a eliminar las toxinas de nuestro cuerpo, suministra más oxígeno al cerebro y quema el exceso de adrenalina, lo que se conoce como la "hormona del estrés". Cuida lo que comes y cuándo comes. Bebe mucha agua, reduce los alimentos grasos, la cafeína, las drogas, la comida chatarra y procesada. Coma muchas frutas y verduras frescas.
Otra forma interesante de calmar un ataque de ansiedad es desafiarlo. Crea esos sentimientos de pánico y ansiedad que a menudo sientes después de estos episodios. Puede moverse dando vueltas y vueltas en círculos hasta que te sientas mareado. Con el tiempo, verás que te habrás insensibilizado ante el pánico causado por estos 'episodios'. Habrás aprendido a controlar los mareos.
Para destruir algo por completo, hay que arrancarlo de raíz. Controlar la ansiedad te ayudará a curarte y a encaminarte hacia la recuperación.




